Bestiaria cumple 2 años
Catálogo de bloggers mujeres: la serena

imagenes de mujeres la serena por Santiago Mansilla
Ilustración de Santiago Mansilla para "La serena". Vean más en su blog

Nietzsche dijo una vez que los autores deberían responder por sus libros publicados con su propia vida. Yo propongo que respondan también por sus blogs.
Si fuera así, quizás las únicas mujeres que sobrevivirían en la blogósfera serían sólo de esta categoría y la anterior; las demás, morirían asesinadas a manos de lectores justicieros.
La serena es, obviamente, simple y tranquila. Jamás escribe encolerizada o furiosa. Piensa, reflexiona, examina, pregunta. Sus textos transmiten una paz exquisita, y sus anécdotas son sencillas, pero graciosas. Leerla es placentero, como tomar una bebida caliente, como recibir un masaje, o como ponerse medias tibias en los pies.
Puede escribir sobre cualquier cosa: la receta de un pan de nuez, un pasaje de un libro, la historia de Inglaterra, el itinerario de un viaje o una anécdota diminuta. Es lo mismo. Todo lo revela de manera interesante y atractiva.
Podría decirse que hay, en su espíritu, algo antiguo: valora lo casero, el trabajo manual, las reliquias, las artesanías. Le gusta mandar cartas, amasar pan, comprar libros en papel, y sobre todo, comer. Puede ser médica, actriz, cocinera, periodista, diseñadora, lingüista. Pero, curiosamente, nunca es secretaria, deportista, odontóloga o peluquera. Consume mucha cultura: escribe poesía, estudia teatro, lee todas las mañanas o es socia de un cineclub.
Es la antítesis de los espíritus torturados e inseguros que nos agotan con sus artículos retorcidos y sus apologías del dolor. La serena cura. Mientras la torturada habla del frío, la serena sube la foto de una sopa perfecta.
Sus fotos son sensibles y diminutas: un gato durmiendo al sol, una torta recién salida del horno, una flor extraña, un cartel curioso o un paisaje desconocido. Encuentra belleza en donde nadie mira.
Su escritura es única, pero usa muchas palabras raras, expresiones en desuso, onomatopeyas viejas y localismos divertidos, como por ejemplo "bonito", "lindura", "amargor", "agüitas".
No podría copiarla, no se lo merece, ni sabría yo hacerlo bien. Me robo entonces un párrafo del “El libro de la almohada” de Sei no Shônagon, que la precede a ella y a todas las que escribimos anécdotas:

"Cosas encantadoras. El rostro de un niño dibujado en un melón. Un pequeño gorrión que viene saltando al imitar alguien el chillido de un ratón. También es delicioso cuando al atar a un gorrioncito con un hilo, sus padres le traen insectos o lombrices y se los entregan en el pico. Un niño de dos años que viene gateando apurado, en el camino encuentra una pequeña basura, la recoge y la muestra a los mayores. Una adorable escena. Una niña a la que están cortando los cabellos como a una monja, de manera que los ojos quedan cubiertos, despeja su cara sin usar las manos, inclinando su cabeza a un costado pues quiere ver algo. Realmente encantador. Ver los tasukigake blancos y limpios de las niñas, ¡qué agradable sensación!
Un paje de Palacio, todavía muy joven, camina con traje de ceremonia. Un hermoso bebé es alzado sucesivamente por distintas personas, que se lo van pasando una a otra. Cuando cae dormido, ¡qué gracioso se ve! Los objetos que utilizan al jugar con muñecas de papel. Arrancar las hojas pequeñas de un loto que flota en el estanque. Las hojas de la malva pequeña son también deliciosas. Cualquier cosa, si es diminuta, resulta grata. Un niño de dos años, gordo, blanco y bonito, vestido con un kimono muy fino y largo, lleva puestos sus tasukigake, gatea y es encantador. Un niño de unos ocho o diez años lee un libro escrito en chino con su voz infantil. Pollitos blancos con largas patas caminan de una manera graciosa; parecen vestidos con kimono demasiados cortos, pían muy fuerte, y van tras las personas o rodean a la gallina. Ver esto es sumamente grato. Huevos de pato. También sus nidos. La flor de clavel silvestre"

Bestiaria cumple 2 años
Catálogo de bloggers mujeres: La madre joven

La fiestera por Santiago Mansilla
Ilustración de Santiago Mansilla para el catálogo de mujeres: "La madre joven". Vean más en su blog

La blogósfera es un hervidero de madres jóvenes que han dejado -provisoriamente o no- su carrera para poder cuidar de sus hijos. No es extraño, entonces, que semejante cambio de planes, las haga oscilar entre la gloria y la depresión. Y esa rutina contradictoria es, justamente, su mayor atractivo. El embobamiento con sus hijos, las diferencias con la familia política, las discusiones conyugales, las dudas primerizas, las quejas intermitentes, son una valiosa materia prima de escritura.
Están agotadas, recluidas, desesperadas por hablar con algún adulto. Ser madre las conmueve, las completa, pero extrañan tener las uñas pintadas de rojo, poder ver televisión en paz o comer sin nadie a upa en un restaurant.
Las más divertidas logran seducir a sus lectores con su novedosa rutina. Intercalan anécdotas de cuando eran solteras, confiesan vicios de madre culposa o incluso aprovechan para ventilar intimidades de su marido (que muchas veces no sabe de la existencia del blog).
Las más pesadas, en cambio, nos duermen con insoportables descripciones sobre la papilla de su hijo (que siempre es feo, no sé por qué), relatos ordinarios de reuniones familiares, fotos de su niño con un disfraz deprimente (hecho con papel crepe y una bolsa de consorcio) y, –lo que es peor- con loas a la astucia del mocoso, que supuestamente es un genio porque ya no se caga encima.
Su escritura es variada. Cada una tiene su estilo. Sin embargo, hay un elemento en común. Desde las más felices a las más desgraciadas, todas, usan el blog para escapar un rato de la rutina agotadora de ser mamá. Las primeras capitalizan su actitud de madre atípica, y las segundas, están absolutamente consagradas a probarle a sus lectores que son las madres más devotas del mundo.

La misma anécdota nos sirve de ejemplo:

“hoy fuimos con los chiquis al zoológico y la verdad es que la pasamos bárbaro. El padre nos dejó en la puerta y allí fuimos los 4! Listos para la aventura!! A F los animales le dan como miedo, así que la lleve a upa. La más chiquita en cambio se escapaba a todos lados, el hermano tenía que agarrarla en las jaulas porque se iba adentro! Yo era igual de chica, mi hermana Paula me decía “Terrible irenita” porque era tremenda!!!!!! La cosa es que la pasamos genial, comimos sanwichitos, vimos los delfines que le encantan a J, y después nos volvimos contentos a casa. El zoológico la verdad es que está rebien, pero es un poco caro adentro…”
o, en el caso de las primeras:
“hoy tuve que ir al zoológico con los dos chicos y el padre. O sea, con tres chicos. Desde que me hice pis en el jardín que no pasaba tanta verguenza. Nos retaron porque mi marido le había dado un pancho a un mono, que encima se lo revoleó, lleno de condimentos, a una señora que estaba ahí. Les digo la verdad, yo hago el esfuerzo porque a los chicos les encanta, pero es un garrón. Te la pasás horas caminando en círculo para ver un puto león a 200 metros y a la media hora ninguno quiere seguir caminando y te piden upa llorando, te sentís culpable, y los tenés que cargar. Y encima terminé agotada, porque F. me preguntaba cómo se llamaban los bichos, que comían, en donde vivían…. Y qué se yo que come el panda rojo, así que inventé, le dije que comía acelga. Hay acelga en china?

Bestiaria cumple 2 años
Catálogo de bloggers mujeres: la fiestera

La fiestera por Santiago Mansilla
Ilustración de Santiago Mansilla para "La fiestera". Vean más en su blog

La fiestera no siempre es linda, pero tiene un cuerpo espectacular. Es superficial, presumida, ignorante. Vive saltando como una langosta de una disco a un restaurant, de ahí a una fiesta, a un evento, a un recital, a la casa de un amigo de un amigo. Esta siempre bebiendo, fumando, saludando gente o hablando por el celular. Su vida es una eterna distracción, un pasatiempo. Es como si un participante de Gran Hermano viviera afuera de la casa y tuviera un blog, o, para ilustrar de forma más precisa: es como si Claudia Albertario le escribiese el suyo.
No hace nada mínimamente productivo o estimulante de su vida: estudia una carrera fácil que no le interesa en una universidad privada, trabaja de recepcionista, o –en la mayoría de los casos- es relaciones públicas de un boliche o un parador en la costa argentina.
Sus artículos son, en casi todos los casos, sobre alguna salida que hizo con amigos lindos o vagonetas famosos. Va a la “Creamfields”, se emborracha con Speed, hace sociales en una disco o se mama en la playa. Sus descripciones son rudimentarias: se limita a incluir una lista de los que asistieron, y aún cuando la velada haya sido ordinaria y aburrida, siempre dice que la pasaron genial. También sube flyers de boliches y eventos a donde piensa ir, y fotos de conocidos encimados, amigos licuando pomelos con floripondio, gente durmiendo tirada en una casa ajena, chicas vegetando en la playa o de ella misma festejando un cumpleaños arriba de un barco. Sus fotos son exageradas y ridículas. Posa como una modelo bizarra y a veces incluso hace trompita o saca tetas pegada con una amiga. Es capaz de retratarse en topless tapándose con una toalla de manos o de darse un beso con otra chica sólo para impresionar.
Su escritura combina con el contenido. Aunque a veces escribe correctamente, casi siempre evita mayúsculas y coloca arbitrariamente los signos de puntuación. Es llamativa la cantidad de nombres propios que utiliza en cada renglón, así como la proliferación de cachivaches superlativos como “requeté”, “super” , “re” y “mega”.

Un texto nos sirve de ejemplo:

“Uhhhh hace tres días que no escribo porq fuimos con chechi y majo al lanzamiento de Speed Winter. lula no vinooooo, aunq en principio nos dijo que seh… Lula traidora!! Vos te lo perdiste!! Ni puedo decirles lo requete mega copado que estuvo!!! Pueden ver las fotos ustedes mismos…. Hubo como juegos de luces ESPECTACULARISIMOS. me re duele la garganta de tanto fumar y la cabeza del chupi!!”! así que esta semana vida sana!!! Chicas volvió juanmpi. iujuuuuuuuuuuuu”

Sin embargo, como todo el mundo sospecha, incluso los más frívolos y haraganes tienen un corazón. Debajo de sus risas afectadas y de sus amigos de escenografía, se esconde una vagabunda desolada, que busca postergar el abismo de la mañana, el departamento vacío y la mediocridad de su existencia.

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Bestiaria cumple 2 años
Catálogo de bloggers mujeres: la bichera

La salieri de Lola por Santiago Mansilla
Ilustración de Santiago Mansilla para "La bichera". Vean más en su blog

Es un milagro que Blogger no se haya caído, con la cantidad de accesorios que “la bichera” colgó de su página. Tiene un fondo con estrellitas, la hora en todas partes del mundo, un rompecabezas de series de TV, botones de todos los directorios de blogs, mascotas virtuales, un contador de visitas, setecientos enlaces, verduras que bailan, un banner de Greenpeace y lo que es peor, música ambiental. Es como si la misma persona que mandaba cadenas de mails, usaba zumbidos en el Messenger o tenía una casa de cotillón, de hubiese abierto la bitácora de sus sueños.
La bichera es, en primer lugar, cargosa y sentimental. Escribe melosos agradecimientos a otros bloggers, saluda a su primo por el cumpleaños, o le dedica un post a su hermana, como si fuese a patear un gol. También copia letras de canciones, cuelga fotos de sus primos feos, cuentos con moraleja y juegos insufribles que a nadie le interesan.
El nombre del blog tampoco logra ser austero: “Mi catarsis azul turquesa”, “Delirios de mi mente absurda” o “Momentos fugaces de nuestras existencias” podrían ser algunos ejemplos. Su nick, por motivos que desconozco, tiene sólo dos variantes posibles: o termina con u: Maru, Milu, Nanu, Bebu; o es un chorizo incomprensible como Shinny Sad Pink Star, Dark Sailormoon o Angel gris de la melancolía.
Si escribe correctamente es ñoña, predecible, avejentada. Redacta cuatro carillas contando lo cara que estaba la coca cola en el Circo Rodas o todo lo que hizo con su familia en San Clemente el fin de semana anterior.
Si escribe mal, además de ser aburrida y cachivachera, cae en todos los vicios de analfabeto que circulan por internet: abusar de los signos de admiración y puntos suspensivos, iNtErCaLaR MaYúScUlAs y MiNúsCuLaS, ametrallar con onomatopeyas tontas (sobre todo “jejejeje”) e incluso sustituir la letra “c” y “q” por la “k”.

Un texto nos sirve como ejemplo:

"Ese post es para una personita muy especial que estuvo siempre conmigo: mi hermana MiLu. MiLu qUiEro qUe SePaS CuAnTo Te Kiero.....porque a pesar de que a veces nos peliemos, o nos saquemos la ropa noooooo chiste jejejejeje sos la mejor hermana del mundo!!!! Espero que estemos juntas antes de fin de año…. Porque te extraño un montón!!!! TQM MiLu!!! Esto es para vos [dibujo animado de un chancho con pollerita bailando]"

Aunque parezca mentira, la bichera no está sola. Hay, perdidas en internet, millones de bitácoras pintarrajeadas como una calesita. Es difícil llegar, porque –por justicia o por verguenza- tienen a veces muy pocos enlaces. Sin embargo, hay una prueba silenciosa e irrefutable de su existencia: El MSN Space.

Bestiaria cumple 2 años
Catálogo de bloggers mujeres: la calientapavas

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Ilustración de Santiago Mansilla para "La calientapavas". Vean más en su blog

La calientapavas es, ante todo, una mentira. La precaria construcción de su personaje exitoso y sensual puede ser eficaz únicamente para un hombre. Para las mujeres, es una cáscara ridícula y obvia.
Hay algo artificial en sus palabras, como en las obras de esos escritores que dan muchos nombres propios o direcciones misteriosas en otro idioma. Tantas veces dice “Gucci”, “Punta del este”, o “Thai” que finalmente despierta sospechas. ¿Para qué dice “mis Gucci” en vez de “mis anteojos” si todo alrededor es Gucci o Prada? ¿No debería estar acostumbrada? ¿No se supone que es obvio que sean Gucci y no de otra marca?
Otro de sus hábitos de calentona es cifrar su supuesta sensualidad en toda clase de anécdotas cotidianas. Aprovecha cada ocasión para hablar de cómo se le encogió una remerita en el lavarropas, de cuando se quedó desnuda en un pasillo, de qué tipo de ropa interior prefriere o de qué fantasías sexuales tiene en la cola del supermercado.
En cada artículo hay, también, una alusión a su vida sexual: habla de lo importante que es “tener piel” con un hombre, de cómo debe ser el ritmo en la cama o (los días que está más loca) hace un post sobre la agonía que significa estar cuatro días sin sexo oral.
También intercala patéticas anécdotas románticas de manera casual. En todas, un hombre la corteja pero comete un error (le dice “negrita”, no la llama dos días o le regala claveles), y ella, que es una mujer fatal, inalcanzable y exigente, no puede tolerarlo y lo deja.
Es, además, la más inteligente. En todos sus relatos desarticula, con su brillante retórica, a un cliente insufrible o a un compañero desubicado. En su blog, su jefe es su socio, un conocido un amigo y una sugerencia, un favor desesperado.
Le gusta mucho decir “porque yo no soy ninguna boluda”, “las que nos pintamos de rojo somos así”, o “No, si yo para hacer esto soy perfecta”.

Un texto nos sirve de ejemplo:

“Como siempre estoy muy apurada, muchas veces tengo que cambiarme en el auto. A veces tengo una reunión después del gym, y no me queda otra. Lo curioso es, que, como toda geminiana, ya encontré la técnica perfecta: primero me bajo los pantalones moviendo la cadera hacia ambos lados, y los dejo caer al piso. Luego, subo las piernas rápido, subiendo bien la cola, y me pongo los nuevos rapidísimo, antes de que alguien pueda verme la bombacha. Me agacho, me saco la remera, y me pongo siempre una musculosa chiquitita, de esas de microfibra, para taparme las lolas, y así me puedo seguir vistiendo como si nada. Un poco de rimmel, lipgloss en el espejo retrovisor, mis uñas perfectas y ya estoy lista para ver a un bombón.
No, si yo te digo. Superman al lado mío, era pura burocracia”
Es curioso que todo este montaje acartonado y efectista sea para nosotras tan tosco y para ellos tan verosímil. Perplejas, no podemos siquiera imaginar, como puede ser que algún hombre caiga en la trampa. Porque seamos realistas, nadie que sea tan bonita necesita tantas guirnaldas.

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Bestiaria cumple 2 años
Catálogo de bloggers mujeres: la salieri de Lola

La salieri de Lola por Santiago Mansilla
Ilustración de Santiago Mansilla para "La salieri de Lola". Vean más en su blog

Detrás de sus torpes intentos por ser moderna y kistch, rara y hermosa, emocionalmente inaccesible o un doble de Betty Boop, se esconde, como un elefante detrás de una palmera, el insólito propósito de esta mujer: ser igual a Lola.
Su empresa no es una máscara ni una técnica de marketing premeditada. Como las nenas que copian a sus madres, o las adolescentes que emulan a sus compañeras de colegio, en su patética mímica artificial hay, paradójicamente, algo genuino. Ella no quiere copiar a Lola. Ella está convencida de que se parecen.
Implementa los famosos recursos de su “doble” sin pudor ni economía: copia herméticos párrafos en inglés, inventa rejuntes de palabras para dar énfasis (“notepermito”, “yavanaver”, “miráquerida”), cita autores americanos e ingleses, pega arte vintage de amas de casa de los años ´50, se saca fotos en el espejo, inventa diálogos cortos entre amigas, habla de zapatos, de cajitas de caramelos y de libros extranjeros, termina todas las oraciones con “ponele” o “y eso”, y usa *millones* de *asteriscos* al escribir.

Un texto nos sirve de ejemplo:

La mina era muy *jorgedecilealgo*, ponele. Y el marido era un idiota, cualquiera. Pero, igual. Onda: no podés. Lloriquear en público no está nada bueno, pero qué se yo. Pero llorar llorar no. Onda, llorar llorar se llora en su casa. Because when a woman cries, my Darling, it cries FOREVER. No sé si me explico.
La salieri se empeña en ser incorrecta y original y no se cansa de decir que cena helados de agua, que jamás piensa casarse (es family-emotionally-challenged), que se tira el tarot una vez por semana, o que sus relaciones complicadas e imposibles.
Sube también, emulando a la original, muchas fotos de golosinas norteamericanas, remeritas estampadas, bombachas divertidas, uñas pintadas de colores, dibujos, tapas de libros con lindo diseño, y de ella misma con poca ropa, con chatitas fucsias o una pollera plato de Audrey Hepburn.
Pero, a diferencia de Lola, que oculta, que recorta, que sólo ofrece un goteo de su vida, su doble hace exactamente lo opuesto: desesperada por revelar este forzado parecido, ofrece, como un catálogo de cosméticos, el acartonado disfraz de lo que ella interpreta o supone que es la otra.
Las palabras de Lola están llenas de sensualidad y desprecio. Su salieri, por el contrario, se pone este traje prestado para agradar, para despertar admiración, para ser querida.
Lola es sensual, poderosa, lejana. Su copia, por el contrario, es un quebradizo huerfanito buscando cariño. Cada vez que escribe, Lola tapa y destapa el cerrojo de una puerta, pero su doble, atolondrada e insegura, la abre de par en par.

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Bestiaria cumple 2 años
Catálogo de bloggers mujeres: la literata cansina

La literata cansina por Santiago Mansilla

Ilustración de Santiago Mansilla para "La literata cansina". Vean más en su blog


Las literata cansina estudia letras o guión de cine, pero jamás ganó un premio, ni un peso, ni un aplauso por escribir. Es tranquila, vive sola con su gato, escucha bossa nova y escribe relatos sobre gente que está triste, mira por una ventana y toma té con miel.
Su blog tiene unos veinte lectores, generalmente amigas y compañeros de facultad, que la convencieron, con sus halagos miopes, de que es una exquisita cuentista de vanguardia, cuando en realidad es una profesora de lengua en trámite.
Nada de lo que cuenta es atractivo. Su ficción es como su vida: vaga y monocorde. Sus artículos son aguados vómitos sin remate, que se repiten, como una desmayada enredadera, por todo el archivo del blog. Regurgita garabatos de cuentos mediocres, nostálgicos lamentos sobre amigas que viven lejos, recuerdos de un novio que se invoca sólo con la inicial, fotos de una ahijada común y corriente, aburridos flashbacks sobre su infancia en el Gran Buenos Aires, crónicas de mudanzas (siempre se muda y escribe pesadas crónicas sobre las porquerías que empaca), y desdibujadas confesiones sobre su vida social, que consisten, casi siempre, en un té con amigas lleno de mantelitos mamertos y delicatesen apurado de panadería berreta.
Pero, curiosamente, sus anécdotas no son lo más soporífero del blog. En su escritura cansina no hay, tampoco, nada especial. Sus palabras se agolpan de manera predecible, como trabajadores dormidos en el fondo de un colectivo. Su recurso predilecto es el pan rallado, que consiste en la elipsis deforme y tartamuda del verbo y el abuso indiscriminado del punto.

Un texto nos sirve de ejemplo:

“Hoy sueño y lluvia. Luego tomar el té con las chicas. Té de jazmín, budín de limón, ver las tarjetas de F y recuerdos tristes de G. Siempre G. Ese ascensor de Palermo y sábanas rosas con olor a nuevo. Luego vino y dormir. Dormir. Dormir. Mi pc sigue sin andar. No hay miel. Un ovillo de lana, ese olor a lluvia de mi casa en Lomas, y mi gata. Y otra vez G. Me duermo y soy todas las palabras, todos los recuerdos, toda la música.”
Sus fotos tampoco dicen mucho. En general son rincones solitarios de su casa, un estante con libros, la mesa de un bar, una ventana lluviosa o un escritorio lleno de apuntes y resaltadores.
Es un milagro que la gente no se duerma leyendo su blog, aunque pensándolo bien, si se imprimiesen algunos textos, podrían operar gente sin anestesia.

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Bestiaria cumple dos años

Mañana, mi blog, "Bestiaria", cumple 2 años.

Y durante siete días, va a haber algo para cada una de ustedes.


Esta vez, nos toca a nosotras.

Dialéctica sentimental

Es curioso que el amor, con su delicada complejidad, sus anécdotas difíciles, sus temerosos protagonistas y sus engaños reciclados, esconda, en su centro, una secreta e irreductible matemática. Porque así como una sinfonía puede ser despojada de todos sus clarinetes y violines, y ser reducida a una ingenua melodía para piano, el amor también puede ser, sin su adorno, un sencillísimo patrón binario:

a b a b a b

Mi amiga Marcela, por ejemplo, tuvo cuatro relaciones importantes a lo largo de su vida. La primera fue con un director de cine, con el que tuvo un vínculo intenso, macizo, absoluto. Se completaban de forma tan simétrica, que no podían vivir el uno sin el otro. No obstante, su amor era tan apasionado como sus peleas, y finalmente, luego de tres años de felicidad inestable y dolorosa, se separaron para siempre.


Luego de esa relación, Marcela se puso de novia con un profesor de matemáticas tranquilo y compañero que le trajo paz y estabilidad. Conoció por primera vez lo que era una rutina gratificante y reposada: iban juntos al cine, cenaban con amigos o hacían arreglos de la casa. Pero en el medio de tanta felicidad ocurrió una tragedia: Marcela se enamoró de otro.

El otro, según Marcela, era un escultor brillante. Con él floreció: estudió arte, conoció Europa y volvió a pintar (lo había dejado para dedicarse a la docencia). Fue una etapa muy productiva pero muy triste de su vida, porque si bien estaban muy enamorados, también vivían compitiendo. Él vivía haciéndola sentir menos, y ella, que en el fondo también creía que era inferior, no pudo dejarlo sino hasta que lo encontró con una alumna en la cama.

Luego de esa experiencia Marcela cambió para siempre. Colgó los pinceles y se cerró de manera serena y cerebral. Conoció a un ingeniero estricto y organizado que le ordenó la vida. Se enamoró y se casó a los seis meses, tuvo dos hijos, y ahora vive sin sobresaltos, cuidando a su familia.

Este ejemplo tiene, como única intención, ilustrar una obviedad: después de una relación “A” (el director de cine), sólo es posible una relación “B” (el profesor de matemática), al pasar mucho tiempo en la serenidad de una relación “B”, invariablemente buscamos una del tipo “A” (el escultor), que termina por empujarnos, heridas y desesperadas, a los brazos de una persona que nos sane, o una relación “B” (el ingeniero) .

Las relaciones “A” son las fundadoras del clisé de la media naranja, porque pudiéramos resumir la relación en un sólo sentimiento, sería justamente ese: el de haber sido completado por otra persona. Son, además, si se me permite el lugar común, puro fuego. Su amor tan intenso, tan perfecto, tan profundo, que emborracha. Es la perfecta sincronía del cariño mútuo. Es como el amor de las novelas, de los libros, del cine. Sin embargo, tanto amor tiene sus efectos colaterales: toda la pasión es también ira, toda la simetría es, a su vez, competencia, y toda la genialidad es, además, narcicismo. Las relaciones “A” son un agujero negro: una opulenta fuerza que absorbe y asfixia a los integrantes de la pareja.

Las relaciones “B”, por el contrario, son confortables y serenas. Iluminan a las personas como estrellas tibias que sanan, mejoran, que hacen bien. Son vínculos apacibles, considerados, duraderos que construyen matrimonios rutinarios pero sólidos, para toda la vida. Sin embargo, son, de manera simple y espontánea, vínculos incompletos. El otro miembro es, a lo sumo, un buen compañero, un gran padre o un cable a tierra, pero jamás un amor absoluto.

Para ilustrarlo mejor, voy a ensayar algunos símiles: las relaciones “A” podrían ser una exquisita torta de chocolate con ocho capas de dulce de leche y merengue italiano, y las “B” un sutil budín de limón o una torta de manzanas. O una sinfonía y una sonata. O un auto de fórmula 1 y un compacto de dos puertas. O por qué no, un par de stilettos de taco aguja y unos mocasines de cuero legítimo.

El amor se mueve, entonces, sinuoso como una víbora indecisa. Quien elige a un “A” corre el riesgo de morir herido en una pelea y el que se casa con un “B”, de morir insatisfecho. Sin ir más lejos, es muy común escuchar a un hombre decir que si se volviera a casar, lo haría con una mujer tranquila y compañera que “no le rompa las pelotas” o a una mujer decir que su marido es buen padre y esposo, pero que le falta algo.

Siempre que una mujer abandona a un hombre del que está muy enamorada, sólo está dejando a un “A” que le hace daño; y cada vez que una mujer es infiel, en realidad está tratando de quedarse con lo mejor de ambos mundos: un hombre “B” que la cuide, y un “A” que la haga sentir perfecta.

Jantipa

Para Nietzsche, el paradigma de la contradicción entre los términos “filósofo” y “casado” era Sócrates, porque, al parecer, su esposa, Jantipa, -además de patética y mundana-, era imposible.

Jantipa era famosa por su malhumor y sus quejas, como también por los escándalos públicos a los que sometía a Sócrates. En una oportunidad, luego de insultarlo e injuriarlo, le vació una palangana con agua en la cabeza, y Sócrates, que estaba muy acostumbrado a sus berrinches, sólo dijo: “Ya sabía yo que luego de los truenos de Jantipa, vendría la lluvia”. Jenofonte la describe como la mujer de peor carácter del mundo, y para Platón, era el emblema de la esposa chillona e insoportable. Sin embargo, era muy inteligente; fue la única persona que le ganó una discusión a Sócrates.

Cuando Alcibíades le preguntó a Sócrates cómo soportaba sus patéticos lamentos y quejas, éste le contestó: “Es igual que cuando te acostumbras al ruido de una polea de un pozo, o al graznido de tus gansos”.

Pero la escena más famosa es, sin duda, la que precedió a la muerte de Sócrates. Cuando Sócrates fue condenado a morir, no quiso huir ni exiliarse, y pasó sus últimas horas conversando con sus amigos. Jantipa comenzó a llorar patéticamente, a golpearse el pecho, y a gritar que iba a morir y que ya nunca vería a sus compañeros, ni a ella o a sus hijos. Y entonces Sócrates, que ya no soportaba su lastimoso espectáculo, pidió a Critón que “por favor se llevara a esa mujer”.

Tratado sobre enfermas contagiosas

Mientras que los hombres sólo tienen dos maneras de enfermarse (se transforman en niños insoportables o se alejan como animales heridos y rechazan los medicamentos), las mujeres se enferman minuciosa y complicadamente.

Cuando era chica, por ejemplo, tenía una amiga tan frágil que le decíamos Clarita, como el personaje de Heidi. La mitad de las veces que íbamos a buscarla para jugar, su madre nos pedía que volvieramos otro día porque “no se sentía bien”, y la otra mitad, que no podía salir porque estaba lloviendo. Las claritas son mujeres blancas y ligeras, de estómago débil y movimientos flojos, como los de una batidora con pilas viejas. De todas las mujeres, son las que más se enferman, y, si bien se describen a sí mismas como “tranquilas” y “caseras”, son mortecinos espectros que abrevian las rutinas de su vida por el continuo temor a la desgracia. Sus dolencias siempre afectan su energía: tienen presión baja, se desmayan, la comida les cae pesada o sangran por la nariz. Están todo el tiempo con un “tecito” en la mano, y anticipan el otoño con un resfrío temprano y la primavera con alergias imprecisas. En otra época fueron tísicas o tuberculosas, pero actualmente son anémicas o tienen jaquecas antojadizas que las desmoronan tardes enteras.
Otras que se enferman mucho son las hipocondríacas, que pueden dividirse en dos grandes grupos: la melodramática y la compulsiva. La primera es extraordinariamente habilidosa: puede construir un cáncer con un sencillo dolor de cabeza, sin pisar jamás un consultorio médico. Su técnica es simple. Apenas siente la primera molestia, se imagina un tumor creciéndole por el cuerpo como una enredadera. Luego se pone a llorar, visualiza su casa vacía, a su marido colgado del ventilador de techo y a sus hijos revolviendo la basura, y, para las tres de la tarde, ya tiene a todos reunidos alrededor de su cama para comunicarles que “mamá los ama y estará con ellos siempre”.

La compulsiva va un paso más lejos y gasta la banda magnética de la tarjeta de la prepaga, como si fuese una “raspadita”. Todo es una excusa para aparecer en hospitales, clínicas, maternidades, salitas de emergencia, consultorios particulares e incluso veterinarias. Tanto se revisa sus pavadas, que finalmente logra concretar su sueño: que la operen. Desde el diagnóstico hasta el último día de internación, ésta experiencia es, para ella, un cuento de hadas inolvidable del que nunca quisiera despertar.

En el grupo opuesto, es decir, en el de las que se enferman poco, se pueden distinguir, como mínimo, cinco tipos de mujeres. La primera es la espartana. La espartana está convencida de que no se enferma desde que era chica, pero en realidad no es que no se enferma, sino que es capaz de ir a trabajar disimulando su hepatitis B con un poco de colorete.

La segunda es la pesada. Este tipo de mujer tampoco se enferma mucho, pero cuando se enferma, su familia llora. Durante toda su convalecencia, grita pidiendo agua o una almohada, y acusa a su marido de querer matarla de sed, o le revolea la sopa porque está fría, y aulla porque no puede respirar bien o tragar sin que le duela la garganta. A pesar de los amorosos cuidados de su pareja, la pesada no encuentra paz sino hasta que la fiebre cede. En ese momento olvida para siempre sus sangrientas amenazas, y duerme como un bebé hasta el otro día.

La pastillera, en cambio, no necesita de cuidados ajenos. Jamás en la vida visitó un ginecólogo, no se hace análisis de sangre desde su ingreso a la escuela primaria y googlea sus dolencias para conseguir una segunda opinión antes de automedicarse. Es impaciente: en vez de tomar una aspirina y esperar un rato para ver si le hace efecto, toma directamente cuatro para “estar cubierta”. Está convencida de que los hospitales son instituciones redundantes e innecesarias. Después de todo, quien necesita ir al médico si existe “Farmacity”.

A diferencia de la pastillera, la freudiana no necesita ni antibióticos ni sedantes. Está convencida de que todas las enfermedades tienen orígen psicológico y en vez de tomar un remedio para la garganta, prefiere pensar qué quiso decir y le quedó atragantado. Su antítesis, la positivista, cree que el psicoanálisis está más cerca de la brujería que de la ciencia, y le atribuye a un virus desconocido el insomnio y la pérdida total de cabello que sufriera luego de sorprender a su marido y a su hermana en la cama.

Por último, otra que se enferma poco (o ni sabe que está enferma) es la homeopática, que elige no tomar medicamentos, y en consecuencia falta al trabajo dos semanas por cada resfrío. Prefiere curarse con acupuntura, auriculoterapia, flores de bach, y meditación, y, en caso de tener leucemia o cáncer de pulmón, le agrega reposo y una cucharada de polen bien cargadita.

 
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