Por ejemplo, es muy sencillo saber si una mujer cocina o no: hay que abrir la alacena y mirar si tiene sal gruesa. Si no tiene y sólo hay un salero y un paquete de orégano, es evidente que cocina, pero también que no sabe hacerlo. Si tiene laurel, romero y pimienta, es una mujer de barrio, y si tiene páprika, curry y garam masala, es cosmopolita y pretenciosa. Aquellas que usan comino, adobo para pizza y condimento para arroz son, a todas luces, ordinarias, y son cancheras las que tienen, entre otras cosas, un macetero lleno de menta, un molinillo con un mix de pimientas y una planta de salvia en la ventana.
Si al abrir la alacena hay, además, una fuerte predominancia de arroz, la dueña de casa es vaga y depresiva. Por el contrario, si encontramos lentejas, harina de garbanzos y trigo burgol, es creativa y original. Si hay productos como aceitunas rellenas con bacalao, pretzels de anís, vinagre de vino con vainilla o maní japonés, la mujer es, con seguridad, irascible e impulsiva, y primero arma un escándalo y luego se disculpa.
Si tiene sólo leche en polvo es demasiado racional; leche pasada o cortada, es impuntual; y más de dos leches en cartón, es claramente obsesiva. Tener aceite de oliva y de soja está bien, aceite de oliva y girasol, es aceptable, pero un botellón de aceite mezcla indica peligro.
En el dormitorio, si encontramos caramelos escondidos en el cajón de la ropa interior, estamos en la casa de una mujer caprichosa e individualista; si todo está impecablemente doblado y dividido por colores la dueña es una maniática, y si no encontramos nada salvo un traje de baño, es dejada y holgazana.
Si guarda una caja con cartas y fotos de sus ex novios, es rencorosa y vengativa. Si tiene cosas perdidas debajo de la cama, es poco confiable y quizás sea infiel. Y si tiene una biblioteca o mesita con muchos adornos -cajitas, portarretratos, artesanías de viajes-, es exigente y demanda mucha atención
Finalmente, tener portarretratos con fotos de una ex pareja, muchos sombreros, colecciones de miniaturas, una cama para el gato, indumentaria con flecos, pantuflas de con forma de animales, o un blog, es de loca. Y ésto, mis queridas, no es negociable.

