Sueñan las mujeres con canciones de Peter Cetera?

Columna en Gataflora de Noviembre

En la década del cincuenta, y en los primeros años de los sesenta, la única carrera posible para las mujeres era la de esposa perfecta. Desde muy chicas, las solteras se entrenaban en el arte de sonreír, cocinar y arreglarse el pelo, consagradas a la bella empresa de “casarse bien”. El objetivo era conseguir los últimos electrodomésticos y un marido adecuado. Nada más. Ni viajes extravagantes, ni sexo prematrimonial, ni tacos aguja, ni una carrera. La vida giraba alrededor del matrimonio, entre cuatro paredes, detrás de una pila de camisas para planchar.

En el cine, fue la época de las grandes divas y galanes de Hollywood. Doris Day y Rock Hudson filmaban decenas de comedias inocentes que terminaban siempre en el altar. La televisión era un rosario de shows familiares, concursos, y publicidades de tupperwares. En la radio, los hits del momento eran “All my love”, “Sentimental me”, “Because of you”, “Unforgettable” y “When I fall in love”.

Ese mundo fuera del tiempo, ese infierno tranquilo, no podía durar para siempre. En la segunda mitad de los sesenta, una nueva generación se rebeló contra los principios de la anterior. Ser ama de casa pasó a ser sinónimo de esclavitud. Las nuevas mujeres ya no querían planchar las camisas de nadie (¡Ni siquiera las propias!). Preferían irse a vivir solas, salir de noche, tener sexo ocasional, estudiar carreras masculinas y si querían, ser madres solteras. Abandonaban, por primera vez, el corsé, el maquillaje y los ruleros, porque conquistar un marido proveedor había dejado de ser la única forma legítima de subsistencia.

En Hollywood, Doris Day se quedaba sin trabajo, Rock Hudson contraía sida, y desaparecían la mayoría de las comedias románticas. Las historias también cambiaban: las protagonistas ya no querían casarse de blanco, querían triunfar como cantantes de rock. Los hits de la época eran “Let it be”, “War”, “Fame”, “Disco lady”, “Dancing queen” y “Saturday night fever”. Nada de duetos románticos ni jingles pegadizos; la música era para protestar o seducir.

Sin embargo, todos estos cambios no liberaron a la mujer de sus ficciones. Le dieron más independencia, es verdad, pero a nivel emocional el avance fue muy precario. La mujer tuvo que seguir fingiendo: en los cincuenta, que la felicidad era tener un marido y dos hijos, y en los setenta, que la felicidad era no tenerlos.

Recién en 1980 se dio la verdadera revolución femenina. Por primera vez, los medios de comunicación reflejaron con infinita precisión el mundo interior de la mujer. Cada comedia romántica, cada miniserie, cada balada. Todo se volvió exagerado y cursi, pero finalmente se supo la verdad: que cuando las mujeres pensaban en amor, no soñaban ni con matrimonio ni con sexo libre. Se imaginaban una gran historia, llena de diálogos amanerados y proezas. Todos los clisés, las grasadas románticas y los diálogos bananas se fundaron en la década del ochenta.

La moda también reflejó este impulso. Luego de años contemplando si un vestuario era apropiado o elegante, burgués u opresivo, las mujeres se pusieron, literalmente, lo mismo que las niñas de cuatro años le ponían a sus muñecas: vestidos con mangas enormes, prendas atiborradas de moños y voladitos, bijouterie de strass, y polleras de princesa.

En el cine hubo una desbocada proliferación de sensiblería adolescente. Algunos argumentos -a pesar de su inverosimilitud- hoy son paradigmas del cine de esa década: el soñador que trama un plan estúpido para conquistar al amor de su vida, el triunfo de los perdedores sobre los ganadores, el baile y las coreografías nabas como canal de expresión, el personaje que, contra todos los pronósticos, intenta concretar un sueño –casi siempre ridículo- en una academia.
Se instituyeron también los nuevos leit motivs del cine superficial: el baile de graduación, los amantes que se corren sin motivo por la playa, la música estridente en el clímax, los tortolitos que se tiran harina o látex mientras cocinan o pintan una pared, el reconocimiento público del héroe al final de la película.
En la música, volvieron las baladas románticas llenas de falsetes y alaridos. La gente volvió a bailar lentos. Los autores volvieron a componer duetos unisex. Heart reclamaba amor en Alone y What about love? Phil Collins escribía los hits clásicos A groovy kind of love o Against all odds, y Peter Cetera subrayaba el contenido novelero de ciertas películas con su edulcorada poesía (¿o alguien puede concebir líneas más rosas que éstas: “I am a man who will fight for your honor / I'll be the hero you're dreaming of”?)

Muchos pueden decir que sólo es una cuestión de gustos y que el pasado siempre nos parece ridículo. Pero como se explica, entonces, que las escenas románticas de los cincuenta hoy sean clásicos y la de los ochenta nos den vergüenza ¿Por qué bailar como Ginger Rogers y Fred Astaire es una hazaña, pero hacer la coreografía de Dirty Dancing es, en cambio, un papelón que sólo puede ejecutarse borracha y con amigas? Si sobre gustos no hay nada escrito ¿Por qué nadie se declara fanático de Molly Ringwald o escucha Air Supply, en el auto, a todo lo que da?

Hubo otras épocas igualmente bizarras y no han dado, sin embargo, ni un solo videoclip del que reírse hoy. No nos confundamos. No nos burlamos de los ochenta porque sean una payasada pueril. Renegamos de los ochenta porque tenemos vergüenza. La misma vergüenza que sentimos cuando alguien nos lee el diario íntimo o cuando descubren qué chico nos gusta en la escuela. El cine clásico representa lo que las mujeres querríamos soñar (Ser Audrey Hepburn en Sabrina, por ejemplo), mientras que los ochenta reflejan lo que en realidad soñamos (Ser Alexis Carrington en Dinastía).

Seguirán pasando los años y se acumularán más películas y canciones. Sin embargo, yo dudo que las mujeres alguna vez soñemos con bodas apropiadas o relaciones modernas. En el fondo, aunque muchas se enojen, cuando nos imaginamos el amor perfecto, pensamos en Molly Ringwald. Que te abandone tu novio o que te dejen plantada en la iglesia no se parece a ninguna escena del cine francés. El mal de amores suena como las canciones de Peter Cetera.

46 comentarios:

Marina dijo...

Yo sueño con ser Allie en "The Notebook", sueño con ser Sandra Bullock en "The Lake House"... y secretamente sueño con ser Reese Witherspoon en "Legally Blonde".
Lamentablemente la vida real nunca es como en las películas!
Saludos ídola!

Charlie dijo...

Peter CTERA era docente no?

Laura dijo...

Yo soñaba ser Meg Ryan en "Sleepless in Seattle".

Verte dijo...

A mí no me dan vergüenza los 80, es más, mis fotos me dan risa.
Y eran divertidos, loco, ibas a un boliche y los chicos te sacaban a bailar, no como ahora que se la pasan histeriqueandose toda la noche, las chicas cobran por hacer un pete y se dan besos entre ellas para hacerse las osadas.
Uy me salió la vieja minotauro, me voy antes de que me linchen

Andrea dijo...

Molly Ringwald??? Me mataba de risa con sus películas, por Dios, nunca le dieron un papel de ganadora, ni cuando la reflotaron en esa película en que hacía de compositora de canciones...
Yo en los ochenta tuve entre 2 y 11 años y lo que soñaba era cantar como Minmay (aunque siempre pensé que su personaje era demasiado estúpido).
Ahora prefiero ser, quien soy, y potenciarme jajaja y de música, me quedo con "smoke gets in your eyes" de The platters, siempre, por razones inexplicables me gustaron las románticas de despedida... Será que soy siempre la que se queda sola al final.

Alma dijo...

Que hubiese sido de Molly Ringwald si hubise aceptado hacer Ghost?

Definitivamente no soñaríamos ser como ella...al menos yo!

Carolina dijo...

molly ringwald iba a hacer ghost?

en cualquier momento aparece en alguna serie de sony, van a ver.

y a las que son mas jovenes (yo tengo 29) miren alguna película de ess. hoy causan mucha gracia!

Alma dijo...

Ajá..rechazó hacer Ghost y que Pretty Woman tambien.
Increíble.

Carolina dijo...

alma, pero esa información lo cambia todo. Yo siempre pensé que la industria había desechado a Molly. Que no le habían ofrecido ya buenos papeles porque era aniñada, ridícula, poco sensual. ¡Y es que ella es una imbécil que eligió estratégicamnete lo peor!

entreparéntesis-vida dijo...

Me ha gustado mucho. Pero a veces pienso, no sé si es que soy de los cincuenta, que los hombres cantan y nosotras somos las que les mostramos como suena su música, bailando claro. Enseñándoles con arte a qué suenan sus canciones...
Esta tarde me he dejado seducir por tu relato...

Madrenoche dijo...

Reconcernos en los ochentas efectivamente nos dejó exhaustos y temerosos. Ahora nos congregamos en medios como éste a esperar encontrar pistas de como somos y que deseamos. Sin embargo, no podemos negar que el miedo a la soledad es una constante en todas las épocas por las que ha pasado el variable paradigma de entablar relaciones que las muejeres construimos de acuerdo al cambio climático, los impuestos, las guerras geopolíticas o quizas de forma mas acertada la sociedad de consumo.

Realismo Sucio dijo...

Doy fe.

Leonardo de Valdivia dijo...

El género en tanto identidad o categoría cultural, no puede considerarse en el vacío sino en una cosmovisión compleja, porque dicho género constituye en sí, una parte formativa junto a la clase y a la etnia, construyendo finalmente lo que llamaremos como una identidad cultural.
Kemy Oyarzún plantea que “nuestras prácticas culturales no solo hablan de una frontal batalla social (etnia, clases y géneros), sino que se generan como batallas semióticas y semánticas, textos en pugna consigna mismos.”
Se desprende de ello que, al intentar definir lo femenino como una categoría estable e inmutable es caer en el mismo reduccionismo patriarcal, por lo tanto lo masculino y lo femenino son modelos de relación entre los géneros, dinámicos, modificables porque responden a estructuras sociales de una cultura determinada. Por ejemplo, no podemos equiparar la identidad femenina mapuche con la identidad femenina europea, y en consecuencia, la identidad femenina latinoamericana, producto del contacto intercultural, es un constructo complejo para lo cual la teoría feminista europea resulta insuficiente a la realidad latinoamericana.
Desde que el protagonismo de la mujer entró a ser un actor social dentro del escenario nacional comenzó a ocupar, intentando abrir nuevos espacios dentro de las coordenadas masculinas predominantes, la identidad de la mujer chilena en sí, emergió de una forma enigmática.
Sonia Montecino A. señala que “el proceso de mestizaje social y sincretismo religioso en América Latina, habría propiciado el surgimiento de un simbolismo centrado en la madre, cuya imagen dominante se encuentra en el modelo mariano, expresión ritual y social de la cultura mestiza a la que pertenecemos.”
Podemos decir que la mezcla de dos culturas, síntesis entre lo aborigen y lo europeo, trajo la derrota de las divinidades masculinas y el consiguiente triunfo de las diosas femeninas. Así mismo, la figura de la madre se ha extendido por todo el territorio, ya sea nacional o latinoamericano, en la figura sincrética de la Virgen Marías fusionada con el resto de gama de las divinidades vernáculas. La virgen de Guadalupe, la de Copacabana, la Tirana y la del Carmen entre otras crean la silueta de lo femenino poderoso que domina en el panteón del mestizo latinoamericano.
Entonces al recuperar la presencia de la sociedad de la Virgen madre mestiza, que aún no es dejada de lado por el culto a lo cristológico a pesar de sus numerosas provocaciones en destronar su hegemonía actual dentro de la población devota, por lo que la fe popular seguirá cíclicamente sus caminos hacia las fiestas, templos y panteones mismos de la Tiraba, la Virgen de lo Vásquez, de Andacollo, la Candelaria, etc.

Leonardo de Valdivia dijo...

Por lo que en consecuencia, nuestra cultura no inmoló lo mater sino que la llevó al altar la figura divinizada de la Virgen mestiza, colocando así a la Mujer - Madre en una situación importantísima dentro de la educación en el núcleo familiar. Es así que la historia de la cotidianeidad signa que el nuevo continente trabajó la presencia de lo materno y dibujó la silueta de lo masculino como una alegoría minimizada de la autoridad la cual no se expresa sino que deposita su estado en un padre ausente y lejano, aunque no por ello en su presencia, carezca de poder.
Los modelos de construcción de la identidad mariana, según Sonia Montecino, siguen en total vigencia dentro de la coyuntura social. Lo femenino idealizado prefiere llegar a la perfección de las tareas desempeñadas en el tiempo y en el espacio, ya sea en el hogar, en el trabajo, en la relación de pareja, entre muchas otras actividades que le incumbe su propia mano, asumiendo la diversidad de labores prácticas que copan aquellos lugares tan recíprocos del hogar. Todo este afán de lograr la exactitud de “hacer todo”, como dice Sonia Montecino, provocan una casi inmediata producción de soledad esforzada ya que el gran ausente del espacio es el varón mismo, el cual evade responsabilidades propias de su labor familiar, como la socialización de los hijos, tareas domésticas o el dialogo con su esposa. Para esta trama entonces, que refleja la escena cotidiana coloca a la madre india y luego mestiza como las grandes sostenedoras de sus “huachos” y del núcleo familiar, y al respectivo español, mestizo y “criollo”, linealmente, como el ausente, logrando su presencia en otros puntos o ámbitos en los que realmente se siente cómodo y que le son fundamentales, es así en los tiempos de guerra, la política, los negocios y el universo público que yace desde la puerta de la casa hacia afuera, lo que provoca finalmente la divinización de la Virgen Madre a una red de simbolismos prosaicos que se inculca como apellido y orgullo en la cultura en que nosotros provocamos.

Leonardo de Valdivia dijo...

La crítica literaria feminista plantea que el género incide tanto en el contexto de producción como en el contexto de recepción, porque así como el autor está inmerso en su espacio social, el lector también le da el sentido al texto desde su particular horizonte de expectativa, nuestra hipótesis es que no hay literatura femenina sino que existe una literatura escrita por mujeres las cuales no tienen una esencia única, sino que tienen distintas experiencias individuales - colectivas, así mismo distintos modos de vida.
Localizando un poco más lo anteriormente expuesto, la poeta Maha Vial no se podrá comparar con la poeta insular Rosabetty Muñoz, puesto que sus formas de vida, quienes las circundan y los lugares en que yace su presencia es totalmente distinta, ya que su la primera reside en un lugar urbano y además es actriz, la vida de la misma es totalmente distinta a lo que es lo que sucede en la Isla Grande de Chiloé donde Rosabetty Muñoz es profesora de educación media y donde aquel lugar concibe la teoría del hombre ausente.
Otro ejemplo sobre el análisis de autores en la crítica literaria, es que Pablo Simonetti y Pedro Lemebel podrán ser de la misma condición sexual pero la clase y sus formas de vida es muy distinta, porque si bien habla desde un mundo homosexual no se puede juzgar con el mismo parámetro porque sus mundos son diversos uno del otro.
Acaso Nelly Richards en su hipótesis sobre si tiene sexo la escritura, se podría argumentar que aquello no es lo único “decir que el lenguaje es indiferente a la diferencia genérica – sexual refuerza el poder establecido (…),” porque no se habla de una historia, de un contexto y un vacío sino de una cosmovisión compleja. Además que el sexo del autor va en un segundo plano, aunque no menos importante claro está, para el lector, el cual prioriza principalmente el lenguaje que construye mundos posibles en la ficción literaria del/la autor/a. Lyotard señaló en algún momento que “la neutralización de la cuestión es muy sospechosa.”

Leonardo de Valdivia

Recaredo Veredas dijo...

Las atrocidades perpetradas en los ochenta son incontables. Ni siquiera han resistido los intentos de recuperación, de reconversión en vintage que tanto éxito han cosechado en otras décadas. Enhorabuena por el blog. Saludos.

dibujador dijo...

A mí me gustaba bailar los "lentos". Tengo 30, en realidad viví los comienzos de los 90... y sí, tenía el cassette de Jazzy Mel.

Y muchos cassettes con la pestaña tapada con cinta y grababa los temas de la radio.

Yo confieso: dijo...

mi primer cassette fue uno de Peter Cetera.

y bué....

Saludos.

ale

Operación Púa dijo...

hola antes que nada disculpen por usar este espacio
te invito a visitar el blog OPERACIONPUA que creé para juntar fondos para la operacion de mi novia de una manera original..
si despues de leerlo te interesa... te agradecería que pongas el banner en tu blog.
muchas gracias de corazon
http://operacionpua.blogspot.com

Anónimo dijo...

Me equivoco o ya habias publicado esto antes??? Acaso te estas repitiendo?

El Postero dijo...

Los ochenta son una década perdida... pero el marketing la ha iluminado. Oh no, eso significa qe en el 2009 nos pondremos noventosos?

Camila dijo...

yo quería ser alicia silverstone en Amazing (Aerosmith)
lo siento, soy de los 90, tengo 26.

igualmente me he visto todas las películas de molly ringwald y antony michael hall

pero para ese entonces los 90 ya me habían pasado por encima :)

Operación Púa dijo...

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una historia de amor y rock real.
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deyanira dijo...

AYYYYYYYYYY...Dibujador...
también tengo treinta...también ponía cinta en los cassettes y grababa temas de FM HORIZONTE!!!!!!!!

Sasha dijo...

Me niego a creer que la mayoría de las mujeres sean tan patéticas como siempre se las quiere pintar.
Por qué creer que la felicidad no está en casarse y tener hijos, se interpreta como fingir? Es que acaso el marido, los hijos, y la casa con jardín, son los ingredientes sine qua non de la felicidad femenina?
De ser así, entonces nací con la genética incorrecta...

**danithaz** dijo...

buena pagina .. interesante

pasera mas seguido x aqui

katza dijo...

Ay, no conozco a Peter Cetera y tengo cuarenta.
Interesante el ensayo de Valdovia, pero medio desubicado...

AUDIOSAURIUS dijo...

Peter Cetera fue y sigue siendo de una ñoñez impresionante, junto a REO Speedwagon; Pero era la mejor música para seducir alguna minita. Claro, también ayudaban esas modas amaneradas de entonces, los blazer blancos con jeans y remera eran de morirse.

Saludos.

Anónimo dijo...

no postees mas hasta marzo porq no hay nadie en bsas!!!

Anónimo dijo...

no postees mas hasta marzo porq no hay nadie en bsas!!!

Anónimo dijo...

no postees mas hasta marzo porq no hay nadie en bsas!!!

Nilehi dijo...

estas tan loca q me das miedo. cuandopensas enestasc osas?

Anónimo dijo...

Bueno, por mi parte... no me acuerdo el nombre de ni una canción y tengo 19 años asi que, no se mucho de todo eso. Pero si conseguí a mi príncipe, que quiere casarse y quiere estar toda la vida conmigo, que nunca me engañaría (lo conozco, no lo haría), que sueña con un amor de sueños...
es realmente muy extraño en un hombre pero es así, y yo que no me quiero casar...

entretanto dijo...

Acaba de llegarme el #04 de Gata Flora [por fin], así que leí en papel y digo "muy bueno" en la web.

Buen 2008, desde NY.

Carolina dijo...

no pongo mas los avances de notas, porq quedan mal, pero ademas porq nadie entiende luego q es la nota entera.

me mandan mails avisandome q postee 2 veces lo mismo.

Ay dior.

ado dijo...

Muy buena!!!!
No dejás muy bien al género con eso de que los 80s representaron lo que las mujeres sueñan con vivir.

Mal. Feo. Aprovechá el blog para inducirlas a más sexo ocasional ;), no a historias de amor cursis que ningún tipo quiere vivir! =P

Saludos!

mereq dijo...

buena nota che. real real. Aguante la chica de rosa, esa SI que era una historia con la que identificarse

Anónimo dijo...

ja

nectarine dijo...

yo soñaba con ser julia roberts en cualquier peli

Anónimo dijo...

kien korno es molly ringuald??

Anónimo dijo...

merceeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeedeeeeeeeeeeeeees

dany dijo...

yo naci en el 87, y ubiera dado cualquier cosa por un poco de adolescencia en los ochenta...besos

Gabylink dijo...

Me encantó!!
Yo soy orgullosa ochentosa y no me da vergüenza!!!!
Nací en el 75, y teniendo dos hermanos mayores me crié escuchando la música de los 80: Heart, Chicago (Peter Cetera y David Foster), Phil Collins... en los 90 me daba vergüenza, pero ahora con 32 años escucho la vieja música (gracias a internet y al MP3!!!) y cuando dan Dirty Dancing en el cable me emociono... y cuando dan Flashdance o Footloose me pongo a bailar!!!
Besos y gracias por el recuerdo!!

Librepensador dijo...

QUE VUELVAN LOS LENTOS!!!
Soy del 71 y leyendo este post me doy cuenta que soy super-ochentoso.
Toda la cursilería, las grasadas románticas, las películas de adolescentes conflictuados entre populares y nerds donde el looser teminaba ganando, todo, todo me fascinó!

No puedo creer que nombres a Molly Ringwald, pensé que yo era el único, aparte de su familia, que se acordara de su nombre.
Como olvidar "The breakfast club" (el club de los cinco).
Otro clasico de los 80s era "St elmo´s fire" (el primer año del resto de nuestrs vidas) se mataron con la traducción del título...

En cuanto a la música, Peter Cetera cantando el tema de Karate Kid 2, es alucinante, se me pianta un lagrimón. Te nombro un par de temas a ver si te conmuevo un poco:
Eclipse total del corazón por Bonnie Tyler, Murmullo descuidado por Wham, No puedo combatir este sentimiento de Reo Speepwagon, All I wanna do is make love to you por Heart, Llama eterna de Bangles, Time after time de Cyndi Lauper, First time de Robin Beck (publicidad de Coca), She is lake the wind de Patrick Swayze (tema de amor de Dirty..), If you don´t know me by now de Simply Red, A travez de las barricadas de Spandau Ballet, etc, etc, (parece un listado sacado de radio de FM Horizonte).

Tantos recuerdos...no es que sea FANÁTICO de los ochenta, pero estuvo bueno!!!
Los dejo escribiendoles desde mi Commodore 64, me voy a ver La familia Ingalls en el televisor Grundig(caro pero el mejor)mascando un chicle Bouglissius y despues me voy al Italpark...jajaja saludos

Anónimo dijo...

Igual decis eso de los 80 porque los viviste, y a los años 50 o los años 70 no los viviste. Haces el analisis de las decadas, pero segun el filtro de tus experiencias. Tu vision está condicionada a lo que viviste durante esos años "rosas"

Anónimo dijo...

yo amo a peter cetera y air supply , me encantan sus canciones, y aun sueño con encontrar a mi peter cetera

 
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