Problemita

Todas tenemos problemas. Algunas más, otras menos. Todas sufrimos, lloramos y volvemos a empezar, sólo que algunas más. Mucho más.

Dentro de las mujeres problemáticas encontramos una gama infinita de variantes. Por ejemplo, un caso muy común es “la peleona”, quien está dedicada por completo a los altercados y rencillas: se distancia alternadamente de las hermanas, hace una escena en la mesa de navidad y se destroza a arañazos en las duchas del gimnasio. También tenemos a “la Víctima”, que es un imán de desgracias y conflictos: le robaron toda la ropa del tender, un borracho se tiró debajo de su auto y la embistió un pájaro carpintero en el Bolsón.

Está también "la llorona", "la pandillera", "la vieja conventillera" o "la suegra entrometida". Pero ninguna es nada extraordinario o especial. Y hoy quería hablar de alguien fuera de serie, de una mujer que es un problema en sí misma: la embajadora de la tragedia, la emperatriz de la pena. En la cima de todas, encabezando la lista, está "Problemita".

A simple vista, parece que "Problemita" es la reina porque siempre se entierra en un lío tras otro, pero es una verdad parcial. Problemita es la diosa del conflicto porque transforma en un problema todo lo que le sucede, y porque los problemas son la médula de su vida. Problemita adora las escenas y el llanto terminal, el instante en donde se enreda o se hunde en la arena movediza. Problemita ama padecer el vértigo de la pelea definitiva, la mirada esquiva, el murmullo cruel. Problemita solo se siente viva cuando sufre.

Entre los catorce y dieciocho años, ser amiga de Problemita significa hospedarla cada vez que huye de su casa, prestarle el camisón, escucharla llorar toda la noche, disuadirla de unirse a una secta, convencerla para se arregle con la madre y a las 6 am, darle plata para el remise de vuelta.

A los veintitantos, ser confidente de Problemita significa escuchar cómo convierte un affaire de dos días en Miami en un drama inverosímil: para ella, el amor de su vida está separado por un océano inmenso, un teléfono gélido y la pobreza cruel de no poder viajar. Es la tragedia de dos almas gemelas que fueron castigadas por el destino naciendo en puntos opuestos del planeta.

Pasados los treinta, su matrimonio tiembla a causa de un fortuito reencuentro con un ex compañero de colegio del que se enamoró veinticinco años atrás. Arrastra a su marido al mundo de la confusión y los silencios fingidos, los falsos abandonos y el divorcio interminable.

Ya divorciada y embarazada de su ex marido, decide ocultar su embarazo y ser madre soltera. Se refugia en nuestra casa y volvemos a escuchar sus penas, a consolarla y a prestarle el camisón. Y somos tan tolerantes que sólo cuando su marido irrumpe gritando a las 4 de la mañana, resolvemos echarla a patadas. La echamos porque todas tenemos problemas. Ella, el marido, la madre, el hijo que vendrá. Y nosotras también. Menos, pero nada más.

7 comentarios:

chizz dijo...

para mí que el peor problema es enamorarse de Problemita.
No hay manera de que le permita a una ser feliz y estar tranquila. Porque aún cuando todo va bien, a ella le parece que no, y que la vida es un sufrimiento.
Digo, las amigas terminan sacándola bastante barata en comparación (ahí quedé yo como Problemita, ja)

El Niño Pol dijo...

Oigame, probablemente, Problemita también es abusada sexualmente.
Ella afirma rotundamente que fue abusada por primos/hermanos/tios/empleados del tren fantasma en un alejado parque de una remota provincia, entre otros.
Problemita se crea una realidad paralela de mentiras y en su absurda telaraña ya no recuerda que es real y que no.
Voto por erradicar a las mujeres problemita.

Bestiaria dijo...

Claro que no. Esa es Pedrita, quien no puede parar de mentir. Yo tuve una Pedrita en la secundaria. Ya contaré de como se inventaba una madre ejecutiva y escondía a la real detrás de los arbustos pues no tenía dientes.

Anónimo dijo...

Mal que nos pese, ningún hombre está completo sin una "problemita" en su historial. Con un poco de vocación de servicio y mucho tiempo al pedo, son seres pintorescos y hasta queribles. El encanto puede durar de una a dos semanas. M78

chica de rojo dijo...

joder... soy una mujer problemita...

Jade dijo...

Melinda es problemita

Anónimo dijo...

Muerte a las Problemita, igual una cosa es ser Problemita Cronica, y otra muy distinta, tener una etapa Problemita y superarla... Ahora a las Pedrita, deberiamos colgarlas en una plaza... una Pedrita, decidio condenarme la infancia diciendo que tenia un pinguino en la bañadera con cubitos... y ahi esta Boludita... Que se yo, todas somos alguna ITA!

 
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