La acaparadora

Dicen que la medida del amor es amar sin medida, pero no es más que un decir. La realidad es que la falta de mesura en el amor saca de quicio a cualquiera.
La peor parte de tener una amiga es soportar su patética femineidad: sus interminables relatos de relaciones truncas, la historia del novio casado que nunca se divorcia, la del amante que no quiere compromisos, la del que vive con la madre o la del que se asustó y huyó. Sin embargo, como todas atravesamos fases de reiterativo patetismo y nostalgia, tenemos que escuchar.
Pero hace diez años, descubrí un tipo de amiga que necesita demasiada contención, demasiados abrazos, demasiados consejos; una amiga que, precisamente, tiene un problema con la cantidad: la acaparadora.
El último día de clases de cuarto año María llegó al colegio con una sonrisa idiota en la cara y un temblor adolescente en todo el cuerpo. Esa tarde, la escuchamos con el hartazgo silencioso de quien se resigna: “Creo que estoy enamorada”, y como siempre, después vino el festival del delirio, en el que no faltaron fantasías con bodas relámpago, vendettas familiares o disculpas con serenatas.
Normalmente tragábamos saliva escuchando sus anhelos desopilantes y jamás censurábamos sus pavadas imposibles. Sin embargo, esta vez fue especial; sus novelas delirantes nos tenían hartas. La medida de su amor no tenía medida; y eso quería decir que los únicos de quien no se enamoraría ese año eran Pelotín -un entusiasta de las tortugas ninja- y Casparri, -el fundador de la patrulla rescatadora de animales.
Ese día nos dimos cuenta que María, nuestra amiga enamoradiza y soñadora, era en realidad una acaparadora, una torpe coleccionista de amoríos unilaterales; y esta revelación nos planteaba una disyuntiva: elegir entre su amistad o una posible relación.
Como María, una amiga acaparadora es aquella que cree que todos los hombres que acaba de conocer son el amor de su vida; amor que nos confiesa como si revelase algo insólito e inesperado. Confesión que funciona como una cláusula preventiva, una orden de restricción amorosa: como ella lo vio primero no podemos mirarlo. Aún si nos enamoramos, a pesar de que él nos corresponda, así sea la primera vez que nos pasa. Es de ella; aunque él no la conozca. Ella “cantoprí”, porque lo vio primero; a ese y a todos los demás.
No obstante, todo este circo hubiera podido ser divertido, o cuando menos pintoresco, si no hubiera sido por sus absurdas represalias. Para María, por ejemplo, no era suficiente someternos a un celibato involuntario. Una sonrisa sospechosa o un gesto cortés eran un pasaje directo al infierno. Si teníamos la trágica suerte de que su amor nos cortejara, inmediatamente podíamos sentir sus ojos reclamones clavados en la nuca, o el clamor de sus regordetas esperanzas sonando en los pasillos. Sus sollocitos justicieros se escuchaban en cada línea de teléfono, en cada escalera y en cada baño del colegio: “¿visteloquemizo, visteloquemizo?”, “comopudocomopudo”.
También fuimos víctimas de misteriosos silencios. De repente María desparecía o dejaba de llamar, y unos meses después, descubríamos que le habíamos prestado la boligoma al petiso del otro curso, que nos habíamos cruzado con su vecino o que habíamos viajado en el ascensor con el pelirrojo del otro curso.
Unos años más tarde leímos su diario, una suerte de “Dallas” privada, llena de hombres buenmozos, tórridos romances y malas intenciones. Recreamos la infinita historia de sus amoríos frustrados y sus ilusiones atragantadas: supimos de todas las que iban con calzas a gimnasia a propósito, de las que sonreían demasiado (a propósito también), de Ricky, de Micky, del coordinador del viaje de egresados, del profesor de computación, del primo de Tomás, de Tomás y su hermano, de Tomás cuando se dejó el pelo largo, de la chica que usaba calzas a propósito delante de Tomás, de Pedro, de Pablo, de Pedro y Pablo y de cuando Tomás se puso de novio con la chica de las calzas a propósito. Pero ya no sentiamos nada, ni pena ni rencor. A esa altura, ya habíamos conocido acaparadoras en todos lados. Las habíamos abrazado, escuchado, ignorado, burlado y odiado. Porque existe una medida para amar, y es una persona. Lo demás son boberías.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

excelente post!
No se quién lo escribió, pero es excelente.



a m e t a f ó r i c a

Bestiaria dijo...

¡Gracias!
Fui yo.

Anónimo dijo...

Excelente!! Los relatos de las acaparadoras son lo más vampírico chupa energía vital que pueda haber. Peor aún, conozco casos de "acaparadores": hombres ocupando uno de los roles femeninos más detestables de todos. M78

George Blues dijo...

Muy gracioso! me ha gustao mucho

tAmU dijo...

y bue, es una cruel realidad, existen..las acaparadoras existen..y son mas de las que imaginamos...pero tambien debo confesar...que a veces a todas nos sale la beta, ..que una personalidad asi es insoportable..seguro..., pero lo peor seria que una acaparadora..se encuentre con la zorra de America..., son dos papeles psicoticos muy peligrosos.

sole dijo...

mucho tiempo te visité, como a otros bloggs, compulsivamente. Ahora me puse a leer más tranqui, y sos genial. Genial.

Asparav dijo...

Es genial! La primera vez q visito su blog, y estoy encantada, no puedo parar de leer, pero en fin, como éste post me pareció especialmente bueno, dejo mi comment aquí. Me parece muy sabia la frase final, es verdad, lo demás son boberías.

Saludos, volveré

Anónimo dijo...

Jajajaja, hay chicas acaparadoras, y chicos acaparadores. Mi mejor amigo es uno de ellos, mucho más mesurado que Maria, pero, uff, que pesado se sabe poner.

Anónimo dijo...

me encanto, el mundo esta lleno de estos personajes,solo hay q, saberlos reconocer a tiempo

Andrea dijo...

Pobres mujeres menopáusicas, antes que ser unas arrugas con deseos de superarme y con aire de intelectual chafa, prefiero morir joven

cebolla dijo...

Quise ver qué escribiste como primera entrada y veo que sólo varió la cantidad de comentarios. La calidad y la agudeza se mantuvieron igual: altas.

cebolla

Claudia dijo...

Por qué sólo comentarios aduladores?
Acabo de comenzar y ya me encuentro con "peros" por favor, si puede leer(me) en http://noparodeviajar.blogspot.com
Atte.
Claudia.

Anónimo dijo...

Hi, as you can see this is my first post here.
I will be happy to receive some help at the beginning.
Thanks and good luck everyone! ;)

 
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